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38 experiencias disponibles

M
Maria Andrade
📍 Antigua Guatemala
Comida casera en plato tradicional
Comida casera en plato tradicional con frijoles parados
M
Michelle Dunas
📍 Cobán
Ceviche de camarón y chips
Ceviche de camarón y chips con tostadas
M
Magda Gonzales
📍 Ciudad de Guatemala
Banquete americano de perritos y guarniciones
Banquete americano de perritos y guarniciones con salssl especiales
M
Mario Galindo
📍 Quetzaltenango
Pollo en en Mole con papa y arroz
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M
Martin Gomez
📍 Quetzaltenango
Sopa verde con pollo y cilantro
Sopa verde con pollo y cilantro servido con salsa verde
A
Andrea Vargas
📍 Salcajá
Pollo en salsa verde con arroz
Pollo en salsa verde con arroz con salsa roja
D
Doris Guzman
📍 Mazatenango
Plato tradicional guatemalteco de carne
Plato tradicional guatemalteco de carne con nachos fritos
R
Rudy Ramirez
📍 Tapachula de Córdova y Ordóñez
Plato casero de arroz y guiso
Plato casero de arroz y guiso con salsa verde y roja
F
Fausto Gomez
📍 Panajachel
Plato rústico con carne y arroz
Plato rústico con carne y arroz servido con tortilla chips
C
Cooper Argueta
📍 Quetzaltenango
Super Club Sandwich
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C
Cooper Argueta
📍 Quetzaltenango
Desayuno Finquero
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A
Ana Kalinskaya
📍 Garden Grove
Pizza Pastel
Pizza deepdish con 5 quesos
D
Dinomo Andres
📍 Champerico
Pollo Verde
Pollo en salsa verde
D
Dinomo Andres
📍 Champerico
Pizza Deepdish
Pizza con 10 quesos diferentes
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Rubio Perez
📍 Ciudad de Guatemala
Aprende a hacer Pepian
Discover the Soul of Guatemala: A Pepián Cooking Class Pepián is not just a dish – it's a journey into the heart of Guatemala. This rich, aromatic stew is considered by many to be our national dish, a culinary treasure that blends indigenous Mayan traditions with Spanish influences into something truly extraordinary. In this hands-on cooking class, I will guide you through the art of preparing Pepián from scratch – just as my abuela taught me. We'll start by toasting seeds and spices, coaxing out their deep, smoky flavors. We'll grind fresh ingredients using traditional techniques, and slowly build layers of taste that have been passed down through generations. But this class is about more than just technique. As we cook, I'll share the stories behind each ingredient – why certain chiles are used, the significance of the recado (spice paste), and how this dish has been a centerpiece of Guatemalan celebrations for centuries. You'll learn about our land, our history, and the warmth of our people. By the end of our time together, you'll not only have a delicious pot of Pepián to enjoy – you'll have a deeper connection to Guatemala and its culinary soul. Join me, and let's cook a story worth remembering.
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Rubio Perez
📍 Ciudad de Guatemala
Aprende a hacer Pepian
Discover the Soul of Guatemala: A Pepián Cooking Class Pepián is not just a dish – it's a journey into the heart of Guatemala. This rich, aromatic stew is considered by many to be our national dish, a culinary treasure that blends indigenous Mayan traditions with Spanish influences into something truly extraordinary. In this hands-on cooking class, I will guide you through the art of preparing Pepián from scratch – just as my abuela taught me. We'll start by toasting seeds and spices, coaxing out their deep, smoky flavors. We'll grind fresh ingredients using traditional techniques, and slowly build layers of taste that have been passed down through generations. But this class is about more than just technique. As we cook, I'll share the stories behind each ingredient – why certain chiles are used, the significance of the recado (spice paste), and how this dish has been a centerpiece of Guatemalan celebrations for centuries. You'll learn about our land, our history, and the warmth of our people. By the end of our time together, you'll not only have a delicious pot of Pepián to enjoy – you'll have a deeper connection to Guatemala and its culinary soul. Join me, and let's cook a story worth remembering.
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Maria Puac
📍 Ciudad de Guatemala
Aprende a hacer Pepian
Soy María Puac y quiero invitarlos a mi clase de Pepián. Este platillo no es solo una receta, es la historia de mi familia y de Guatemala. Lo aprendí de mi abuela Teresa, quien lo aprendió de su madre, y así, generación tras generación. En esta clase, no solo aprenderán a tostar chiles y moler especias. Aprenderán el significado de cada ingrediente, el respeto por el maíz, el fuego y la tradición. Les enseñaré los secretos que solo el tiempo y el cariño pueden dar. Les prometo que, al final, no solo sabrán hacer Pepián, sino que llevarán un pedacito de mi tierra en sus manos. Los espero con los brazos abiertos y el comal caliente.
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Maria Puac
📍 Ciudad de Guatemala
Aprende a hacer Jocom
Soy María Puac y quiero invitarlos a mi clase de Jocón. Este platillo es uno de los más especiales de mi tierra, un tesoro de la cocina guatemalteca que viene directo del corazón de nuestras tradiciones mayas. El Jocón no es solo un caldo verde y espeso, es una historia líquida que se ha cocinado en mi familia durante generaciones. Mi abuela Teresa me enseñó que el Jocón se hace con paciencia y con respeto. Ella decía que el color verde del Jocón es el color de nuestros campos, de nuestras montañas, de la vida que nos rodea. Que cuando uno cocina Jocón, está cocinando la esencia de Guatemala. Yo aprendí a escoger los tomates verdes, los miltomates, el cilantro, la hierbabuena y el perejil. Aprendí a tostar el pepitoria y las semillas de ayote, que le dan ese cuerpo y ese sabor tan único. Aprendí a cocinar el pollo criollo, ese que ha caminado libre por el patio, y que le da al caldo una profundidad que el pollo de granja nunca tendrá. El Jocón es un platillo de domingo, de familia, de celebración. Mi abuela lo preparaba para las reuniones grandes, cuando todos los primos, tíos y abuelos llegaban a la casa. El aroma del Jocón llenaba toda la cocina y se escapaba por las ventanas, invitando a los vecinos a asomarse. Era el olor de la alegría, del reencuentro, del amor. Pero también es un platillo que guarda tristezas. Mi madre, Juana, lo preparaba en los días grises, cuando el alma pesaba. Ella decía que el Jocón era un abrazo caliente para el corazón. Que su color verde traía esperanza, y que sus hierbas frescas renovaban las fuerzas. Y tenía razón. Cada cucharada de Jocón era un recordatorio de que, a pesar de todo, la vida seguía, y seguía siendo hermosa. En mi clase, quiero compartir todo eso con ustedes. No solo la receta, sino las historias, los secretos, las memorias. Les enseñaré a elegir los ingredientes en el mercado, a sentir la frescura de las hierbas, a escuchar el sonido del molcajete cuando las especias se rompen. Les enseñaré el punto exacto del caldo, la textura que debe tener, el color que promete sabor. El Jocón es un platillo que se cocina lento, como se cocinan las cosas importantes. No se puede apresurar. Cada ingrediente tiene su tiempo, y el fuego debe ser suave y constante. Es una lección de vida: las cosas buenas necesitan paciencia. Al final de la clase, no solo se irán con el Jocón listo para compartir. Se irán con un pedacito de mi abuela, de mi madre, de mí. Se irán con la historia de Guatemala en sus manos y en su paladar. Los espero con el fuego encendido, el comal caliente y el corazón abierto. Vengan a cocinar conmigo, a aprender, a recordar y a celebrar nuestra tierra.
M
Maria Puac
📍 Ciudad de Guatemala
Garnachas
Soy María Puac y quiero invitarlos a mi clase de Garnachas. Ay, las garnachas. No hay platillo en Guatemala que me traiga tantos recuerdos, tanta alegría y tanto sabor a mi niñez como estas pequeñas tortillas fritas cubiertas de carne, salsa y repollo. Las garnachas no son solo un antojito callejero, no son solo una botana para compartir entre amigos. Las garnachas son el alma de las tardes guatemaltecas, el regreso a casa después de un largo día, el olor que sale de las cocinas y que te hace sentir que todo está bien. Mi abuela Teresa era la reina de las garnachas. En el pueblo, todos la conocían por eso. Cuando había fiesta, cuando había celebración, cuando alguien quería alegrar el corazón de los invitados, llamaban a mi abuela para que hiciera sus garnachas. Ella se levantaba temprano, antes de que el sol asomara, y comenzaba a preparar la masa. Yo, con mis manos pequeñas, la ayudaba a formar las bolitas que luego se convertirían en las tortillitas crujientes. Mi abuela decía que las garnachas se hacen con cariño, que la masa debe descansar, que el aceite debe estar en su punto justo. Ella decía que una garnacha perfecta es aquella que cruje al morderla, que la carne está jugosa y bien sazonada, y que la salsa roja y la salsa verde bailan juntas en el paladar. Mi abuela me enseñó que el secreto de una buena garnacha está en el repollo. Sí, el repollo. Ese que parece tan simple, tan humilde. Pero mi abuela lo cortaba en hebras finísimas con un cuchillo bien afilado, lo lavaba con agua fría, lo escurría y lo aliñaba con jugo de limón, sal y un poquito de orégano. Ella decía que el repollo fresco y crujiente era el que le daba vida a la garnacha. Que sin repollo, una garnacha era solo una tortilla frita con carne. Pero con repollo, era una obra de arte. Y yo le creía, porque cuando probaba sus garnachas, entendía lo que quería decir. Luego venía la carne. Mi abuela usaba carne de res molida, pero no cualquier carne. Era carne de res que venía de los animales que criábamos en el patio. Carne con sabor, con historia. Ella la cocinaba lentamente con cebolla, tomate, chiles y un toque de comino. El aroma invadía toda la cocina y se escapaba por las rendijas de la puerta, llamando a los vecinos, anunciando que algo bueno estaba por venir. Mi abuela siempre cocinaba una olla grande, porque sabía que las garnachas nunca serían suficientes. Pero la verdadera magia de las garnachas estaba en las salsas. Mi abuela preparaba dos: una salsa roja de tomate y chile guaque, y una salsa verde de tomate, miltomate y chile serrano. Ambas se hacían en el comal, tostando los ingredientes hasta que soltaban todo su sabor, y luego se molían en el molcajete hasta obtener la consistencia perfecta. Mi abuela decía que las salsas eran el alma de las garnachas. Que sin ellas, la garnacha era como un día sin sol. Y yo le creía. Las garnachas siempre han sido un platillo de comunidad, de reunión, de calle. En mi pueblo, los vendedores de garnachas llegaban en la tarde, cuando el sol comenzaba a bajar, y el olor a masa frita llenaba el aire. Los niños, incluida yo, corríamos a comprar una garnacha con las monedas que nuestras madres nos daban. Nos sentábamos en la banqueta, con el papel en la mano, y mordíamos esa delicia crujiente, sintiendo cómo el repollo, la carne y las salsas explotaban en nuestra boca. Era el mejor momento del día. Con el tiempo, yo aprendí a hacer garnachas como mi abuela. Aprendí a escoger la carne, a cortar el repollo, a preparar las salsas, a freír las tortillitas en su punto exacto. Aprendí que las garnachas no se hacen rápido, se hacen con calma, con cariño, con el corazón. Y aprendí que las garnachas son un recordatorio de que las cosas simples son las que más alegría nos dan. Las garnachas también tienen un lugar especial en las celebraciones de Guatemala. En los cumpleaños, en los bautizos, en las fiestas del pueblo, nunca falta un puesto de garnachas. Es el platillo que une a las familias, que hace sonreír a los abuelos, que emociona a los niños. Cuando hay garnachas, hay fiesta. Cuando hay garnachas, hay amor. Hoy, cuando preparo garnachas, siento que mi abuela está a mi lado. Siento que sus manos guían las mías, que me susurra los secretos que ella aprendió de su madre, y su madre de la suya. Porque las garnachas son una tradición que ha pasado de generación en generación en mi familia. Son un legado que yo, María Puac, tengo la responsabilidad de compartir y de mantener vivo. En mi clase de Garnachas, quiero compartir todo eso con ustedes. Quiero enseñarles cómo se hace una verdadera garnacha guatemalteca, desde el principio hasta el final. Vamos a amasar juntos la masa, vamos a formar las tortillitas con nuestras propias manos, vamos a freírlas en el aceite caliente hasta que estén doradas y crujientes. Vamos a preparar la carne molida con cebolla, tomate y los secretos de mi familia que le dan ese sabor tan especial. También vamos a hacer las salsas, la roja y la verde, como las hacía mi abuela, en el comal y en el molcajete. Y vamos a cortar el repollo en hebras finas, bien aliñado con limón y sal, para que tenga esa frescura que contrasta con la masa crujiente y la carne jugosa. Al final, vamos a armar nuestras propias garnachas, a probarlas juntos y a celebrar el sabor de Guatemala. Pero más allá de la técnica, quiero compartirles las historias que acompañan a las garnachas. Les contaré cómo mi abuela vendía sus garnachas en la plaza del pueblo, cómo los niños hacíamos fila para comprar una con las pocas monedas que teníamos, cómo una garnacha podía alegrar el día más triste. Les hablaré del olor a masa frita que llenaba las tardes, de las risas de los vecinos, de las conversaciones alrededor del comal. Quiero que entiendan que las garnachas son más que un platillo, son un símbolo de nuestra identidad, de nuestra creatividad, de nuestra capacidad de hacer algo hermoso con muy poco. Porque en Guatemala, con maíz, con carne, con repollo y con salsa, podemos crear magia. Cuando ustedes aprendan a hacer garnachas conmigo, no solo estarán aprendiendo una receta. Estarán aprendiendo una parte de Guatemala. Estarán aprendiendo a sentir la masa entre sus dedos, a escuchar el crujido de la tortilla en el aceite, a combinar los sabores que han alimentado a mi familia durante generaciones. Las garnachas son un recuerdo de mi abuela, de mi niñez, de mi tierra. Son la prueba de que la cocina guatemalteca es viva, es colorida, es sabrosa y es llena de amor. Y yo, María Puac, estoy lista para compartir ese amor con ustedes. Los espero en mi clase de Garnachas, con el aceite caliente, las salsas listas y el corazón abierto. Vengan, cocinemos juntos. Vengan, probemos el sabor de la memoria. Vengan, hagamos de una garnacha un pedacito de Guatemala.
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Dinomo Andres
📍 Champerico
Tamales de carne
Tamales con masa de arroz
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Dinomo Andres
📍 Champerico
Paches de Papa
Paches de papa con chile
D
Dinomo Andres
📍 Champerico
Nachos co Queso
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Michelle Dunas
📍 Cobán
Plato de mariscos con salsa y limón
Plato de mariscos con salsa y limón con salsa verde
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Ximena Galindo
📍 Quetzaltenango
Paste de Fonda
Pastel de fondan para niños
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Michelle Dunas
📍 Cobán
Pescado frito con garniciones frescas
Un evento para toda la familia para hacer Pescado frito con garniciones frescas
D
Dinomo Andres
📍 Champerico
Pasteles de Fondan
Pasteles de decoracion
D
Dinomo Andres
📍 Champerico
Pastelitos de Niños
Pastel de fondan
D
Dinomo Andres
📍 Champerico
Pizza Artesanal
Aprende a hacer pizza artesanal.
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Maria Puac
📍 Ciudad de Guatemala
Aprende a hacer antojitos Guatemaletecos
Soy María Puac y quiero invitarlos a mi clase de Antojitos Guatemaltecos. En mi tierra, los antojitos son el alma de las tardes y las noches. No son solo comida callejera, son recuerdos, risas y abrazos alrededor de una mesa. En esta clase, vamos a preparar juntos una selección de los antojitos más queridos de Guatemala: garnachas crujientes, tostadas con guacamol, chuchitos suavecitos, y enchiladas con su repollo fresco. Cada uno tiene su historia, su secreto y su sabor único. Aprenderemos a hacer las salsas rojas y verdes, a preparar la masa, a freír en su punto exacto y a aliñar el repollo como se hace en las calles de mi pueblo. Pero más que recetas, compartiré con ustedes las memorias de mi abuela Teresa, las tardes en el mercado y las fiestas donde los antojitos nunca faltaban. Al final, no solo tendrán el placer de haberlos preparado, sino que llevarán un pedacito de Guatemala en el corazón y en el paladar. Los espero con el comal caliente y las salsas listas.
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Maria Puac
📍 Ciudad de Guatemala
Aprende a hacer Paches
Soy María Puac y quiero invitarlos a mi clase de Paches. Ay, los paches. No hay platillo que me recuerde más a mi abuela Teresa que estos tamalitos de papa. Los paches son el abrazo caliente que nos regala Guatemala en los días fríos, son la comida que nos reconforta cuando el alma está cansada. Mi abuela decía que los paches son como las personas: suaves por dentro, pero con una piel que los protege. Y tiene razón. En mi clase, vamos a aprender a hacer paches como se han hecho en mi familia durante generaciones. Vamos a cocinar las papas hasta que estén tiernas, a machacarlas con amor y a mezclarlas con manteca de cerdo, caldo de gallina y ese toque secreto que mi abuela me enseñó. Vamos a preparar el recado de tomate y chile guaque, que le da ese color y ese sabor inconfundible. Y vamos a armar cada pache con cuidado, envolviéndolo en hojas de maxán, atándolos con tiras de la misma hoja y cocinándolos al vapor hasta que estén perfectos. Los paches no son solo comida, son celebración. Mi abuela los preparaba para el Día de Todos los Santos, para las fiestas patronales y para las reuniones familiares. Ella decía que hacer paches es un acto de amor, que cada hoja envuelve un deseo, que cada pache cocinado es una oración. Y yo le creo. En esta clase, aprenderán a hacer paches de papa, pero también paches de arroz y paches de plátano, para que conozcan la variedad de nuestro país. Compartiré con ustedes las historias de mi abuela, las tardes en la cocina y los olores que llenaban la casa cuando los paches estaban listos. Los espero para envolver juntos un pedacito de Guatemala. Vengan a aprender, a recordar y a saborear nuestra tradición.
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Rebeca Perez
📍 Quetzaltenango
Menú
M
Maria Puac
📍 Ciudad de Guatemala
Menú
A
Ana Kalinskaya
📍 Garden Grove
Menu de Almuerzo
N
Nino Tuff
📍 New Melle
Menú
Todo tipo de cominda
L
Luciano Herrera
📍 Quetzaltenango
Menú
M
Miguel Rodas
📍 Quetzaltenango
Menú
D
Dinomo Andres
📍 Champerico
Menú
Menú de desayuno
C
Chano Argueta
📍 Quetzaltenango
Menú
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